El Cortometraje como herramienta educativa

Industria audiovisual

El papel del cortometraje en la industria cinematográfica

El cortometraje educativo se abre paso como una de las herramientas más eficaces para acercar el cine a las aulas. Los que dedicamos nuestra carrera profesional a la industria cinematográfica y los que —lejos de nuestra buena cabeza— decidimos enfocarnos al sector del cortometraje, asiduamente nos preguntamos cuál es la mejor alternativa para que definitivamente el formato corto sea protagonista en diferentes espacios más allá de los festivales y sirva para diferentes propósitos además del ocio. Una de las alternativas con más futuro es el cortometraje como herramienta educativa en las aulas.

El cortometraje más allá de los festivales de cine

En anteriores posts os comentábamos la importancia de que las salas de cine convencionales volviesen a promover la proyección de un cortometraje antes de la sesión del largometraje (decisión consensuada con un pequeño asterisco: el cortometraje ocuparía el sitio de una innumerable serie de anuncios que amenizan la experiencia cinéfila…). Iniciativas como Cine Vecino, que acerca el cine al medio rural, demuestran que el corto también encuentra su sitio fuera del circuito festivalero tradicional.

Cortometraje educativo: qué aporta al aula

Hoy promovemos otra nueva estrategia… y no somos los únicos: el cortometraje como herramienta educativa.

Ventajas del formato corto en el ámbito educativo

En plena era del consumo audiovisual a una velocidad abrumadora a través de las redes sociales, consideramos idónea la utilización de una serie de cortometrajes que complemente la programación didáctica de maestras y profesores.

El formato corto lo tiene todo: es accesible, la representación visual es educativamente mucho más efectiva que la oral o escrita, mantiene una duración acorde a las sesiones lectivas y se puede reproducir en diferentes dispositivos. Además, permite trabajar valores, historia, ciencias o lengua en apenas 10-15 minutos, algo que un largometraje difícilmente logra dentro del horario escolar. Un corto de animación puede introducir conceptos de ecología en primaria; un corto documental, abrir un debate de ética en secundaria. La brevedad no resta profundidad: obliga a la síntesis, y eso mismo lo hace más memorable para el alumnado.


Un ejemplo claro es «Así de fácil«, cortometraje dirigido por Alexandre García-Pelletier, que retrata el testimonio de varios jóvenes que intentan profesionalizar su talento dentro de la cultura urbana desde Castilla y León. A través de un mosaico de voces en primera persona, la obra aborda temas como la despoblación, la centralización cultural y la sensación de quedar al margen de las oportunidades por vivir fuera de las grandes ciudades. Este tipo de cortometraje educativo resulta especialmente útil en asignaturas de ciencias sociales, sociología o educación cívica en secundaria y bachillerato, ya que permite abrir un debate real sobre desigualdad territorial y identidad juvenil a partir de testimonios auténticos, sin necesidad de una ficción elaborada.

AulaCorto y nuevas iniciativas educativas

En algunas afirmaciones tendremos razón cuando el gobierno de España, a través de su ministerio de Cultura, ha decidido promover el programa AulaCorto, el cual sirve como plataforma para profesionales de la educación. AulaCorto pone a disposición del profesorado un catálogo de cortometrajes clasificado por edades y materias, junto con guías didácticas pensadas para trabajar cada título en el aula sin necesidad de preparación previa. Esto reduce la barrera de entrada para docentes que quieren incorporar el lenguaje audiovisual sin ser expertos en cine. Sin olvidarnos de la alternativa de distribución regional de la que también se podrán aprovechar los cortometrajistas, ampliando así su visibilidad más allá del circuito educativo.

Conclusión

Os animamos a investigar la página web de AulaCorto y a explorar nuestro catálogo de cortometrajes para encontrar el formato ideal para el aula.

El cortometraje como herramienta educativa no es una moda pasajera: es una vía real para acercar el cine a las nuevas generaciones desde dentro del propio sistema educativo, y todo apunta a que su papel seguirá creciendo en los próximos cursos.

Cortometraje educativo en el aula con alumnos